Para esos momentos en los que queremos hablar y todas las palabras se quedan cortas, para cuando los dibujos recien pintados se emborronan con el aire y las sonrisas se dibujan con pincel. Allí donde las historias de piratas terminan como cuentos de princesas y donde los trenes viajan a nunca jamás. ¿Quién necesita más?, la pequeña mirada siempre ganará la batalla al extenso sermón. Y un poco de papel con cien gramos de imaginación siempre será infinitamente mejor que la realidad.
Déjalo ya, esto no es cosa tuya.
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